domingo, 1 de marzo de 2009

El viaje que quisieramos hacer más de uno.

Quisiera ser un microorganismo capaz de viajar en el cerebro de una mujer, capaz de entender esa compleja red de más de cien mil millones de neuronas. Viajar dentro de esa masa de tejido color gris-rosado. Pasar desapercibido en ese kilo y medio promedio. Saber cómo y por qué viajan esos impulsos eléctricos, en una velocidad mayor a la de la luz.
Saber por qué aman cuando no deberían, o por qué no aman cuando deberían. ¿Por qué odian a los hombres y aman a los gatos? ¿Por qué se enternecen cuando llueve? ¿Por qué un chocolate puede ser la diferencia entre hacer el amor y dormir en el sofá? ¿Por qué son tan históricamente inentendibles?
Una y más preguntas que un hombre no podrá entender jamás.

1 comentario:

  1. A veces yo quisiera ser hombre (quizá por unos días) para saber qué se siente herir a una mujer y no sentir nada, saber qué se siente hacer llorar a una niña y no inmutarse, saber qué se siente pensar como hombre, comer como hombre, dormir como hombre, soñar como hombre, amar como hombre.

    Creo que entre el hombre y la mujer hay mil diferencias, pero sin duda, nos une la convergencia de no saber amar cuando somos amados, y de amar, cuando no debemos...

    Ambos somos sado-masoquistas y no sabemos reconocerlo. =)

    ResponderEliminar