
Uno de los procesos más complejos dentro de las interacciones entre diferentes sociedades y estas y sus gobiernos, es la reproducción y aceptación de la existencia de diferentes grupos sociales o étnicos. La concepción arraigada de una sociedad homogénea, sin diferencias y con un solo espíritu expresado en la superestructura, es una visión añeja que imposibilita la comprensión de los procesos sociales mundiales.
La dinámica de las tendencias mundiales no permite más la reducción de la cultura al concepto de folklor de un grupo social. La cultura debe concebirse en proporción directa a la amplitud de su contenido y su proyección en el desarrollo de la sociedad. Al concebirse una cultura incluyente, se percibe que existen diferencias visibles dentro de una misma sociedad, rompiendo esta idea de una sociedad homogénea. Al quedar desfasada esta idea de sociedad única, queda sin sustento la idea de Estado-Nación, pues la proyección de un Estado tiene eco en primera instancia en su propia sociedad.
Al aceptar una sociedad plural e incluyente de diferentes grupos, debemos reconfigurar la concepción de un Estado también incluyente y tolerante. La reproducción y determinación de un Estado-Plural deberá ser mediante la influencia de la sociedad al gobierno y viceversa. El gobierno, reproductor de la ideología dominante deberá reconfigurar su forma de gobernar, respondiendo a los intereses de todas y no de una sola clase social, mucho menos de un grupo social.El Estado tiene el poder de sistematizar la educación, controlar la información y su divulgación en función de cambiar y eliminar las conductas antagónicas al naciente Estado-Plural. La reproducción de éste sistema también recaerá sobre la dimensión cultural política y económica.
La dinámica de las tendencias mundiales no permite más la reducción de la cultura al concepto de folklor de un grupo social. La cultura debe concebirse en proporción directa a la amplitud de su contenido y su proyección en el desarrollo de la sociedad. Al concebirse una cultura incluyente, se percibe que existen diferencias visibles dentro de una misma sociedad, rompiendo esta idea de una sociedad homogénea. Al quedar desfasada esta idea de sociedad única, queda sin sustento la idea de Estado-Nación, pues la proyección de un Estado tiene eco en primera instancia en su propia sociedad.
Al aceptar una sociedad plural e incluyente de diferentes grupos, debemos reconfigurar la concepción de un Estado también incluyente y tolerante. La reproducción y determinación de un Estado-Plural deberá ser mediante la influencia de la sociedad al gobierno y viceversa. El gobierno, reproductor de la ideología dominante deberá reconfigurar su forma de gobernar, respondiendo a los intereses de todas y no de una sola clase social, mucho menos de un grupo social.El Estado tiene el poder de sistematizar la educación, controlar la información y su divulgación en función de cambiar y eliminar las conductas antagónicas al naciente Estado-Plural. La reproducción de éste sistema también recaerá sobre la dimensión cultural política y económica.
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